22 de agosto de 2012

Devocional: LA MEJOR MANERA DE ADORAR A DIOS



Una de las enseñanzas que marcó mi vida cuando recibí a Jesús en mi corazón, es la importancia que tiene la adoración una vez entramos en su presencia. No me alcanzo a imaginar entrar en la presencia de Dios sin alabarle, sin expresarle cuánto lo amo, sin demostrarle con mi cuerpo, mi mente y mi corazón, cuánto dependo de Él. Retomo los años atrás en que no lo había reconocido y puedo notar inmediatamente la diferencia que existe entre lo que antes tenía con Él, que no era más que una simple religión, a lo que ahora tengo, que es realmente una relación llena de experiencias transformadoras.
El Espíritu Santo me ha llevado a comprender que existen diversas formas de adorar al Señor; sin embargo, me ha hecho entender que el adorar a Dios no es cuestión de métodos, pues adorar a Dios no es una elección, es un acto de obediencia, de reconocimiento y de respeto hacia Él en todo momento:
1.      Adoro a Dios cuando todo lo que soy lo dispongo ante Él: Me causa mucha tristeza saber que todavía puedan existir personas que no saben quiénes son, de dónde vienen y mucho menos hacia dónde van, cuando basta sólo con reconocer a Dios a través de su Hijo Jesucristo, quién dio su vida por todos nosotros para darnos la vida. 

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