22 de agosto de 2012

BUENAS NUEVAS DE SALVACIÓN


Lectura: Isaías 61:1-3                                                                                                                         

Por favor cambia tu mente a la forma de la de un niño para que puedas entender la Palabra que Dios tiene para ti hoy.
Esta era la “escritura prohibida” que leyó Jesús muchos años después que Dios se la revelara al profeta Isaías. Estaescritura mostraba al Mesías anhelado por los judíos y para ellos fue una completa blasfemia que un carpintero de Nazaret leyera este poderoso fragmento, pero nosotros sabemos bien que Jesús no es solo Hijo del Hombre, sino también Hijo de Dios.
Es cierto que este texto hace referencia directa a la obra de Jesús y nosotros somos los que llevamos su legado en el mundo así que esta escritura también puede hacerse realidad en nuestras propias vidas, si es que trabajamos y vivimos para su Obra.
El texto comienza con una frase: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí…” Nadie puede servir en la obra de Dios si el Espíritu Santo no está en su corazón. Sin el Espíritu Santo nuestras palabras quedan vacías y sin significado, si abrimos nuestra boca para realizar una clase de escuela dominical o compartir de la palabra su sentido pasa a ser nulo. No importa cuanto nos esforcemos o cuanto nos dediquemos en nuestras fuerzas a ser instrumentos útiles en la obra de Dios, sin el Espíritu Santo todo esfuerzo es infructuoso, ya que Él, que es la marca del cristiano, es la base fundamental e indispensable sobre la cuál se fundamenta la Iglesia y sin Él, sencillamente, somos incapaces de hacer cualquier cosa. No podemos ser insensatos al ignorar nuestra inmensa dependencia de Él. ¡Te necesitamos Espíritu Santo! ¡En verdad te necesitamos!

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