A veces estamos tan afanados en nuestra vida diaria que nos olvidamos que lo primordial es buscar a Dios, hablar con Él.
¿Cuándo fue la última vez sin andar a prisa y sin pensar en otra cosa que no sea Él, fuiste a un lugar a solas y hablaste con Él de una forma maravillosa?
Muchos de los que hoy me leen son servidores muy fieles en sus congregaciones, muchos están a cargo de privilegios en sus iglesias, pero a veces puedes encontrarte sirviendo a Dios, pero sin Dios. Me refiero al hecho que a veces estas más preocupado por cumplir lo que te han encomendado, que buscar el respaldo de quien te llamo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario