Cada vez que pienso en esto me lleno de confusión porque la verdad no creo que haya cumplido la obra que Él me ha encomendado y pienso que ese sería el regalo perfecto para Él. Puedo imaginarme su sonrisa y su mirada de satisfacción, el problema es que no sé cuánto tiempo me queda; ahora, si llegara a morir en este momento sabría qué llevarle pero no sé si será suficiente para que se sienta orgulloso del trabajo que he hecho en su nombre. Sabes, no me gustaría presentarme delante de Él sin haber hecho lo que espera que haga, me encantaría escuchar de sus labios que se siente orgulloso de mí. Lo triste de esta visita es que no tiene regreso, si a tu amigo no le gusto mucho el obsequio que le llevaste puedes tener otra oportunidad para remediar la situación, en el caso de Dios, es una única visita y lo que lleves no podrá mejorarse, es una única oportunidad.
7 de julio de 2012
ÚNICA VISITA, ÚNICA OPORTUNIDAD
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