7 de julio de 2012

ÚNICA VISITA, ÚNICA OPORTUNIDAD



Cuando vamos de visita donde un amigo por lo general compramos un detalle para llevarle, pensamos en sus gustos y tratamos de comprar algo que sea de su agrado, pocas veces nos equivocamos y si lo hacemos nuestro amigo se alegra de todas formas porque sabe que se lo obsequiamos con amor. Si llegara la hora de partir de este mundo ¿qué detalle le llevarías a Dios? recordándote que cuando llegue ese momento no podremos llevar nada material con nosotros.
Cada vez que pienso en esto me lleno de confusión porque la verdad no creo que haya cumplido la obra que Él me ha encomendado y pienso que ese sería el regalo perfecto para Él. Puedo imaginarme su sonrisa y su mirada de satisfacción, el problema es que no sé cuánto tiempo me queda; ahora, si llegara a morir en este momento sabría qué llevarle pero no sé si será suficiente para que se sienta orgulloso del trabajo que he hecho en su nombre. Sabes, no me gustaría presentarme delante de Él sin haber hecho lo que espera que haga, me encantaría escuchar de sus labios que se siente orgulloso de mí. Lo triste de esta visita es que no tiene regreso, si a tu amigo no le gusto mucho el obsequio que le llevaste puedes tener otra oportunidad para remediar la situación, en el caso de Dios, es una única visita y lo que lleves no podrá mejorarse, es una única oportunidad.

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